¿Tenés proyectos que nunca empezás, deseas cambiar cosas en tu vida laboral y alcanzar nuevos objetivos, pero muchas veces terminás postergándote, dudando de vos misma o repitiendo patrones que sabés que ya no querés sostener?
En este espacio quiero compartirte las herramientas que me ayudaron a reconstruirme después de atravesar un burnout en 2023 y empezar a construir una vida y un trabajo más alineados con lo que realmente deseo.
A través de la neurociencia, el trabajo personal, las prácticas de productividad y las rutinas conscientes, vas a aprender a comprender qué te está limitando, cambiar la forma en la que te relacionás con vos misma y empezar a tomar decisiones más alineadas con la vida que querés construir.
¿Qué vamos a trabajar?
Entendé cómo funciona tu mente y por qué muchas veces repetís pensamientos, emociones y comportamientos que no te ayudan a avanzar.
Identificá y cuestioná tus creencias limitantes para dejar de vivir condicionada por lo que aprendiste a creer sobre vos misma, tu valor y tus posibilidades.
Definí qué vida querés construir, identificá las áreas que necesitan atención y conectá con tu "para qué" para accionar siempre con un norte claro.
Construí una identidad alineada con tus objetivos, aprendiendo a trabajar sobre tus creencias limitantes, tu diálogo interno, tus emociones y tus acciones cotidianas.
Dejá de depender exclusivamente de la motivación y aprendé a crear rutinas y hábitos que te ayuden a sostener tus objetivos incluso cuando las ganas no aparecen.
Aprendé a reconocer cuándo estás actuando desde la exigencia, el miedo o la obligación, y cómo empezar a tomar decisiones desde un lugar más consciente y alineado con vos.
Incorporá una práctica diaria de 5 minutos de autorregistro y autocuidado para escucharte, reconocer qué necesitás y acompañarte en el proceso de cambio.
Accedé a un entorno que acompañe tu crecimiento, con recursos prácticos y una comunidad de mujeres veterinarias que están trabajando en su propio desarrollo.
No se trata de convertirte en otra persona de un día para el otro, ni de exigirte todavía más.
Si no de empezar a conocerte con compasión, reconocer qué patrones ya no querés repetir y aprender a elegir, cada día, nuevas formas de pensar, sentir y actuar.